Durante ese fin de semana todo el pueblo se transforma estéticamente: se ocultan cables, coches, cabinas de teléfono, la cancha de fútbol, señales, etc. Pero también se transforman los hábitos y las costumbres: se ve a las mujeres lavar en los lavaderos, ir al afilador, al madreñero, etc. Pero una de las transformaciones más importantes es la gastronómica.
Ese día destaca el “bocadillu minero” compuesto de chorizo frito, tocino, lacón, tortilla de chorizo, etc. todos ellos envueltos en su papel de estraza. Para beber una buena jarra de sidra, ya que no se embotellaba todavía, o un “cubalibre del pobre” compuesto de vino con sifón o coca-cola en su defecto.
Pero hay opciones para todos, cordero "a la estaca", parrilladas de costillas y chorizos criollos, tortos con picadillo, tortillas variadas y los postres más tradicionales y suculentos: frixuelos, tartas caseras, arroz con leche.
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Además en el entorno del mercau podemos encontrar gran variedad de productos típicos de la gastronomía asturiana: quesos variados, casadielles, rosquillas, bollos preñaos, empanadas de carne y de choriz, boroñas rellenas.
Quien se acerque al mercau tradicional podrá, sin duda, gozar de los sabores más auténticos de esta tierra.
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