Al lado del río y enfrente del puente nos encontramos con una llosa llana propiedad de una de las familias oriundas de La Nueva, Los Polesos. El camino continua bordeando la margen izquierda de la llosa y sigue por encima de ésta, río arriba, por este mismo margen hasta encontrar a unos 300 metros de aquí el segundo molino, el Molín de Luis.
Este segundo tramo, es el que peor condiciones de conservación presenta, ya que la indiscriminada mano del hombre, vinculada en este caso a la explotación maderera ha destruido por completo parte del camino hasta El Llanu, donde se encuentra este molino
El Molín de Luis es el único que ha permanecido en funcionamiento desde sus orígenes hasta la actualidad, gracias a la labor de conservación realizada por su propietario, esta labor de conservación aparece un poco empañada por la desafortunada reparación que lo aleja de esa esencia ancestral que rodea a estos monumentos. Reformado o más bien reparado con ladrillo y otros materiales nocivos para el ecosistema, deterioran su aspecto originario, aunque su maquinaria sigue impune al paso del tiempo.
Dejamos el Molín de Luis y continuamos camino hacia el pueblo del Llanu.
Nos adentramos en un conjunto de casas, donde sobresale con verdadera belleza un conjunto de construcciones de piedra presididos por una antigua casa de corredor sobre manchones y muros cortafuegos con ménsulas molduradas.
La casa está formada por dos plantas unidas en el interior por una escalera de madera. El conjunto está formado también por una corrala independiente donde se puede aún observar restos de un típico "fornu" de pan de sección semicircular cubierto a un agua y su correspondiente leñera.