Allá por el año 1850 el valle del Samuño era una inmensa pradería que recibía el nombre de Hueria de Samuño. Rosendín era el propietario de todas ellas. Las primeras edificaciones que hizo serían unos cuarteles, algunos construidos en madera de roble, en lo que se llamó huerta de Leopoldo, detrás del Mayau de Teresa.
Serían éstas las primeras edificaciones de lo que conformarían el núcleo de población posteriormente.
No sería 30 ó 40 años más tarde cuando empezaría la explotación en serio del carbón debido a que se producía poco, se vendía mal y había que bajarlo a Ciañu o Sama en mulas para venderlo.
Fué entonces cuando se corrió la voz de que había aparecido una nueva capa. Durante muchos años se le denominó La Nueva de aqui el origen etimológico del nombre
Siguieron corriendo los años y el carbón se hacía más abundante lo que hizo que se revalorizase su precio. Rapidamente se asentaron numerosas familias que provenían de todos los rincones de España, sobre todo Galicia y Andalucía, con el objeto de trabajar en las explotaciones mineras.
Paulatuivamente se fue formando lo que hoy conocemos como La Nueva y dejaría su huella marcada para la posteridad y la historia del valle.